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PANORÁMICA:
Relieve, ríos y costa

La orografía
de esta Comunidad Autónoma queda determinada por la cordillera
Cantábrica; por ello, y aunque el término hoy ha
caído en desuso, durante siglos se denominó a estas
tierras, simplemente, La Montaña.
La mayor parte de
Cantabria es un conjunto de laderas y colinas que van perdiendo
altura a medida que se aproximan al mar. Tan sólo la parte
central de la región sobrepasa la línea de cumbres
y se extiende hacia el sur en torno al río Ebro, que discurre
por entre las estribaciones de la cordillera Cantábrica
adentrándose en las tierras meseteñas. El relieve
más abrupto y también el que contiene las máximas
alturas se encuentra en el macizo oriental de los Picos de Europa,
situados en el límite con el Principado de Asturias. Allí,
Peña Vieja, con sus 2.613 metros, es la cumbre más
alta de Cantabria.
Este panorama de relieve se completa con
los valles fluviales, cuyos ríos, a veces en profundos
tajos, cortan perpendicularmente la cordillera Cantábrica
para abrirse paso hacia el mar. De oeste a este, los principales
ríos de Cantabria son: Deva, Nansa, Saja, Besaya, Pas,
Miera, Asón y Agüera. A éstos debe añadirse
el Ebro, cuyos primeros kilómetros de su largo recorrido
discurren por tierras cántabras, dede su nacimiento en
Fontibre, muy cerca de Reinosa. En tierras de Cantabria el río
Ebro queda retenido mediante la presa de Arroyo, dando lugar
a un embalse que ocupa una superficie de 60 kilómetros
cuadrados y que se reparte entre el territorio de Cantabria (el
70%) y el de Burgos (el 30% ).
La costa resulta
particularmente variada al ofrecer tres tipos de formaciones geomorfológicas
que se alternan a lo largo de todo el litoral: los acantilados,
los estuarios y bahías y las playas. Las formaciones más
espectaculares de acantilados se encuentran en Santoña,
en Oriñón y en torno a las rías de Tinamayor
y Tinamenor.
El estuario es la
forma natural en que desembocan los ríos cántabros
al mar. Algunos ven ampliadas sus desembocaduras en extensas bahías,
como las de Santander y Santoña y, en menor medida, en
la de San Vicente de la Barquera.
El Litoral cántabro
tiene más de 100 playas de muy
diferentes tamaños, que van desde los 5 kilómetros
de la playa de La Salvé en Laredo, hasta las escasas decenas
de metros de algunas pequeñas calas. En todas ellas predominan
las arenas finas que en algunas ocasiones, como en Oyambre, declarado
Parque Nacional y, sobre todo, en Liencres, dan lugar a sistemas
de dunas en mayor o menor grado de regresión.
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