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PANORÁMICA:
Arte y monumentos
De Altamira al Palacio de Festivales
Cuando a Santander,
y por extensión a Cantabria, se dio en llamarla la Atenas
del Norte, los autores de tan exitosa expresión únicamente
tomaron en consideración el verano santanderino: la acumulación
de actividades, actuaciones, presencias y actos que jalonan la
época estival en Cantabria. Y siendo cierto todo ello,
y por tanto justificado el "piropo", no lo es menos
que el Arte y la Cultura en Cantabria no son ni estacionales
-cosas del verano- ni mera cuestión de actualidad.
Entre las Cuevas
de Altamira, la llamada "capilla sixtina" del Arte Cuaternario,
la programación del Festival Internacional de Santander
o los cursos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo,
no sólo hay una diferencia de millones de años,
sino todo un universo de obras humanas que configuran uno de los
patrimonios histórico cultural más rico y extenso
de España.
Así, si hablamos de las Cuevas de Altamira (Santillana
del Mar) no podemos olvidar que en Cantabria existen nada menos
que 30 cuevas con pinturas y grabados de diferentes épocas
prehistóricas. Destacan entre todas ellas las descubiertas
en Puente Viesgo, en el monte Castillo, donde el número
y la variedad de las pinturas encontradas supera, incluso, a
las
descubiertas por Marcelino Sanz de Santol en el complejo de
Altamira.
Escasos son los restos de la cultura cántabra primitiva,
si bien entre los que merecen mención especial se encuentran
las estelas gigantes de Zurita, Lombera y Barros. Esta última,
la más significativa, ha tenido el honor de pasar a forma
parte del escudo de la Comunidad Autónoma de Cantabria.
Cerámicas, útiles y piezas diversas utilizadas por los
primitivos pobladores cántabros se encuentran expuestas
en el Museo Regional de Prehistoria y Arqueología.
De la presencia romana, contestada virulentamente por
las tribus cántabras, aún se conservan significativos
ejemplos. Los restos del castro (ciudad-fortaleza) de Julióbriga
(Reinosa) son los más importantes, sin olvidar los encontrados
en antiguos asentamientos romanos de la costa como Portus Victoria
(actual ciudad de Santander) o Flaviobriga, también conocida
como Portus Amanus, y donde hoy se asienta la villa de Castro
Urdiales.
De la Edad Media queda en Cantabria una amplia muestra de Arte
rupestre y románico. La Colegiata de Santillana, Castañeda
y Santa María de Piasca son tres lugares obligados de visita.
El Monasterio de Santo Toribio, en Liébana, encierra entre
sus muros el mayor trozo de la Vera Cruz (Lignum Crucis), madero
en que fue crucificado Cristo. De la presencia en el monasterio
del Beato de Liébana dejan constancia sus famosísimos
"Comentarios al Apocalipsis".
La arquitectura civil y militar y religiosa, las esculturas, retablos,
pinturas y orfebrería, tanto del Renacimiento como del
Barroco, del Gótico o Modernista, se extienden por la geografía
de Cantabria en un inventario tan extenso como interesante. A
destacar entre el legado arquitectónico de finales del
siglo pasado y primeros años del presente, el Palacio de
la Magdalena (1909-1912), en Santander, obra de los arquitectos
cántabros Bringas y Riancho, y recientemente rehabilitado.
Mención especial merece la presencia en Cantabria, y más
concretamente en Comillas, del arquitecto catalán Gaudí,
autor de "El Capricho", edificio singular y joya del
arte modernista, convertido hoy en excelente restaurante que ha
respetado al máximo su atrevida arquitectura.
No es de extrañar que tan abundante patrimonio
artístico y cultural haya dado origen a numerosos e interesantes
museos. El Regional de Prehistoria ya citado; el de Bellas Artes
de Santander, dependiente del consistorio santanderino, donde
se exponen de forma permanente las obras de los más destacados
pintores cántabros; el de Altamira, donde se reúne
toda la información sobre las Cuevas de Altamira y junto
al cual muy pronto se levantará la réplica de dichas
cuevas; o la Biblioteca Menéndez Pelayo, creada a partir
de los 40.000 volúmenes regalados a la ciudad de Santander
por el insigne polígrafo y autor de "Los heterodoxos",
Marcelino Menéndez y Pelayo.
Obligado es destacar también el Museo Diocesano Regina
Coeli, ubicado en el convento de clasura del mismo nombre, en
Santillana del Mar. Su exposición de estatuas, grabados
y libros de temas religiosos se completa con un moderno y bien
dotado taller de restauración de arte religioso, gracias
al cual se han logrado recuperar cientos de obras que el tiempo
y el abandono estaban a punto de hacer desaparecer para siempre.
Y de la Cultura pasada a la Cultura presente. Más de un
centenar de Galerías de Arte, teatros, centros culturales
y salas de exposiciones, tanto públicas como privadas,
desarrollan durante todo el año una intensa y creadora actividad. Destaca
la programación de invierno del Palacio de Festivales,
dependiente de la Diputación Regional de Cantabria, la
de la Obra Social y Cultural de la Caja de Ahorros, la de la Fundación
Botín y el Ateneo de Santander, todas ellas en la capital
cántabra. En el resto de la región cabe mencionar
a la Fundación Santillana, que ocupa las casonas del Águila
y la Parra en la villa del Marqués, y el Centro Cultural
La Vidriera, puesto en marcha por el Ayuntamiento de Camargo.
Finalmente, la Universidad Internacional Menéndez
Pelayo (UIMP), fundada en 1931 por Fernando de los Ríos,
cuya sede permanente es el Palacio de la Magdalena, viene de
romper
con una larga tradición : la de celebrar sólo cursos
de verano. El convenio de colaboración firmado con el
Ateneo de Santander para realizar ciertas actividades durante
el resto
del año se verá completado muy pronto con la iniciación
de cursos de excelencia y para postgradudados durante los doce
meses del año. Un proyecto que se desarrollará en
colaboración con la Universidad de Cantabria. Una institución
académica que cuenta con acreditada experiencia en las
enseñanzas técnicas (Ingeniería, Física
y Química y Telecomunicaciones), así como en
la docencia médica, avalada por la colaboración
existente con el Hospital Universitario Marqués de
Valdecilla.
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